martes, 25 de julio de 2017

La ofrenda

El mar es una ballena que se lo traga todo. 
Su oleaje, la ciclotimia de sus mareas, la sal que irrita los ojos, el hombre que, desde una roca apartada, observa a una niña, mientras con una mano juega dentro de su ceñido bañador, ajeno al vaivén de las gaviotas. 
El mar es dolor. Lo sueño como una inmensa vasija de semen capaz de preñar hasta el útero más inocente.
Conocí a un hombre que estaba sentado en una roca, vertiendo sus fluidos en el agua. Quiso volar conmigo una cometa; jugamos hasta que esta se desprendió del hilo, y entonces él se entretuvo con mi pelo.
Pasado un tiempo, dibujé aquella tarde de juegos en un papel, y la pinté por encima con acuarela blanca para que permaneciera oculta.
El mar sigue doliendo.
Hoy, deseando que lo devore, le he ofrecido mi dibujo a la ballena.

#UnMarDeHistorias

2 comentarios:

  1. Que imágenes más potentes acabas de crear en mi cabeza. Es un texto atrevido, me deja al borde de todo cada vez que lo releo.

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  2. Qué gran relato. Felicidades, Cristina

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